Dieciseis años después de filmar el gran clásico del cine “King Kong“, sus responsables, Ernest B. Schoedsack y Merian C. Cooper volvieron a juntarse para rodar esta especie de remake, en el que el tono épico-aventurero dió paso a otro abiertamente cómico.
En esta ocasión el gorila no es un monstruo primitivo y peligroso que provoca el caos y la destrucción en medio de la civilización, sino que se trata de un encantador e inocente monito de 4 metros de alto al que unos civilizados caballeros no paran de incordiar, trasladándolo desde su selva natal a una sala de fiestas en los Ángeles para que sirva de entretenimiento a una caterva de ociosos borrachuzos.
Al final, a fuerza de sobre-explotar al pobre animalito se provoca la catastrofe, pero los protagonistas (estupendo el personaje de Max O’Hara, que proporciona la mayoría de situaciones cómicas del film) ayudarán al gran gorila Joe a escapar de las garras de jueces y policías y devolverlo a la selva de la que nunca debió salir, no sin que antes Joe tenga la ocasión de congraciarse con la justicia a fuerza de salvar a desvalidas huerfanitas.
¿Suena bien? Pues mejor se ve, gracias a unos absolutamente magistrales efectos especiales del gran Ray Harryhausen, que debió coger el proyecto con ganas, pues no sólo tuvo la ocasión de trabajar mano a mano con su ídolo de juventud Willis O’brien, el responsable de los efectos especiales de King Kong -cuyo visionado impulsó a Harryhausen a dedicarse al mundillo del stop-motion-, sino que de hecho se trataba de su primer trabajo profesional en una película (y el primero por el que consiguió aparecer en los títulos de crédito). No sólo se nota el mimo con el que cuida la animación del muñeco, sino que utiliza novedosos movimientos de cámara para integrar los efectos especiales en la acción, y que no parezcan un simple añadido. A este respecto son magistrales las escenas de la sala de fiestas, cuando el gorila cuelga de unas falsas lianas y la escena del incendio, con el gorila subido en un árbol.
A continuación os pongo una de mis escenas favoritas. No es que sea la más impresionante a nivel de animación, pero sí que representa muy bien el espíritu de la peli, que no es en definitiva más que una entretenida sesión familiar de sobremesa… de esas que no se olvidan. ¡A disfrutarla! Y… prestad atención a los piropos que sueltan las damas a los protagonistas de la escena, no tienen desperdicio
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En esta página podréis encontrar gran cantidad de información y material sobre la peli (en inglés, eso sí). Recomendable.
Y en esta otra, se comentá la edición en DVD de la trilogía de “kinkones” que publica Manga Films, también muy recomendable.
Etiquetas: cine, gorila, king kong, Ray Harryhausen

Noviembre 5, 2007 a las 11:27 pm
¿Quién puede olvidar al “Angel Sueco”??
Noviembre 6, 2007 a las 12:03 pm
A mí me dejó marcado… ;-(
Noviembre 7, 2007 a las 7:46 am
¡Mola mucho! Pero a mí quien realmente me ha recomendado la película es el pequeño Mario … un “monstruito”. Pocas veces me he reído tanto como cuando descubrí al Angel sueco, tan famoso ya…
Noviembre 7, 2007 a las 1:03 pm
Es que tiene tela el sueco… igualito que las suecas de Alfredo Landa
Noviembre 10, 2007 a las 3:39 pm
Jojojo… vaya pintas los supuestos macho-macizorros. ¿No son encantadres? Me declaro fan de las películas viejunas. Me la apunto, que no la había visto.
Noviembre 10, 2007 a las 7:40 pm
Viejunas… debería ver eso de la Muchachada Nui…
Febrero 24, 2008 a las 4:28 pm
Hi, just read this post. Thank you!
Julio 3, 2008 a las 6:00 am
esmasfome la guea kajajajkjjka mejor dio ta mas fome pero fome pero pero fome esta guahahjajhajha