Archive for 25 septiembre 2007

Frígida, una aventura de Luisa Bollo

septiembre 25, 2007

fr�gida - doctor

¡La Hostia cómo pasa el tiempo! Rebuscando en las tripas de mi ordenador, he encontrado un cómic que dibujé en el año 93, hace ¡14 años! Por aquel entonces quería ser dibujante, aunque más tarde me incliné por el mundo de la música, del cine, de la informática y finalmente, de la administración pública (menudo periplo…).

El caso es que viendo los resultados parece que no se me daba tan mal. Debo decir con modestia que considero este cómic como mi pequeña obra maestra del género. A un cuidado diseño de personajes y un grafismo muy personal se suma una historia con regustos de Recuerda de Hitchcock, que por aquel entonces ya me fascinaba. Si añadimos que está protagonizada por mi personaje estelar Luisa Bollo, una pobre chica en la frontera entre la adolescencia y la “adultez” y llena de complejos y dudas (en realidad se trata de mi alter-ego femenino) obtenemos un resultado espectacular.

Debo decir además que es una obra inédita, pues iba a ser incluida en el número especial “Sadomasoquismo” del Fanzine “Resaka de Tinta” que publicábamos algunos frikis de Getafe por aquel entonces, y que nunca vió la luz.

Aquí os podéis descargar un pdf con el cómic íntegro. Espero que lo disfruten 😉

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Haciendo Justicia: Paul McCartney

septiembre 21, 2007

paul mccartney

A raíz del éxito y los comentarios del artículo sobre George Harrison he decidido que es el momento de escribir sobre “el otro”. Porque, seamos realistas, a pesar de su genio y de su éxito, el pobre Paul no puede quitarse de encima el san benito de que el molón era Lennon. Pero si nos olvidamos de poses y de motivos extramusicales, veremos que la contribución de macca no consiste únicamente en bonitas baladas, como en breve voy a demonstrar a golpes de música:

Los primeros discos: a la sombra de lennon.

Aunque su peso específico en el grupo fue grande desde el principio, durante la primera época de los Beatles, Lennon se sentía el auténtico líder y se permitía comentarios despectivos sobre las letras de Paul (hay que decir que normalmente con razón. Supongo que criticaba sus letras porque en lo músical no había por dónde atacarle). Hay que aclarar al respecto que la famosa rúbrica Lennon/McCartney tenía mucho de marketing y que en realidad lo más normal es que compusieran cada uno por separado, consistiendo la colaboración sobre todo en echar un cable cuando uno de los dos se atascaba en una canción. Obviamente, también compusieron canciones a pachas, pero en realidad fueron las menos.

Dicho esto, resulta que Paul fué el autor del primer hit del grupo: Love Me Do es una canción extremadamente sencilla, y ese es el secreto de su éxito:


Tampoco podemos olvidar que el primer LP del grupo Please, Please Me (1963), se abría con otra canción de Paul, la marchosa I Saw Her Standing There:

De las dos canciones que compuso para With The Beatles (1963) destaca All my Loving, en la que empieza a perfilarse una de las características de su contribución a los Beatles: la inclusión de influencias musicales alejadas del rock’n’roll puro y duro, tales como ritmos latinos, folk, standars, etc…

Para su siguiente LP A Hard Day’s Night (1964) su contribución también fue parca en cantidad, tan sólo tres canciones (una de ellas con un empujoncito de John), pero no así en calidad porque las tres eran enormemente buenas:

En And I Love Her, los Beatles utilizaron 3 guitarras acústicas (sin bajo) y Ringo tocaba las Congas, una formación poco habitual para una canción pop, y otra muestra de la influencia latina de Paul.

Can’t Buy Me Love es otro de los clásicos inexcusables de los Beatles y una de las pruebas más fehacientes de que Paul no era sólo el Beatle tierno: pocas canciones más marchosas que ésta.

Sin embargo, mi favorita de las tres es Things We Said Today: el ambiente creado en esta canción es increible: mientras la letra canta cómo la chica promete al chico que nunca le olvidará y le querrá siempre (lo habitual, vamos), la música -entre misteriosa y opresiva- parece desmentir sus palabras, y la frase “recordaremos las palabras que ahora decimos” parece más una amenaza o un aviso que un consuelo. En el puente de la canción aparece un pequeño rayo de esperanza con un increíble cambio de tono, pero dura sólo unos segundos y volvemos al ambiente opresivo… Seguramente una obra maestra.

Los Beatles crecen y el chico va cogiendo confianza.

Nos plantamos ya en el año 1965 y la publicación de Help, un disco en el que la evolución de los Beatles se hacía evidente, y en el que el reparto de canciones resultaba más equitativo: de doce canciones originales, 2 venían firmadas por George Harrison y 5 respectivamente por John y Paul. Personalmente prefiero con mucho las de John, pero resulta incuestionable que el gran momento del disco, la canción con Mayúsculas, corresponde a Paul. Por supuesto, estoy hablando de Yesterday canción que supuso un hito por muchas razones: la primera es que es virtualmente una canción de Paul más que de los Beatles, ya que fué el único de los cuatro que participó en la grabación. Segundo, es la primera vez que recurren a arreglos clásicos, utilizando un cuarteto de cuerda (arreglo musical cortesía de George Martin) y tercero y último resultó ser su mayor éxito hasta el momento: la canción más radiada y versioneada de los Beatles. Como mera curiosidad os diré que el músico que tocaba el violonchelo se llamaba Francisco Gabarro, con lo que podemos suponer que era español, aunque todavía no he podido comprobar este extremo…

Y para todos aquellos a los que Yesterday les parezca un pastelazo, aquí os dejo I’m Down, publicada como cara B del single Help!, y que nos muestra una faceta muy diferente de Paul:

Después de Yesterday, Paul se creció como compositor (no es que no fuera bueno antes, pero a partir de ahora resulta impresionante) y eso se puede ver claramente en Rubber Soul (1965), disco clave en su carrera con el que dejan atrás definitivamente la etapa ye-yé y que se abre precisamente con una estupenda canción de Paul (con una ayudita del irónico Lennon para la letra): Drive my Car.

Otro acierto indiscutible de Paul fué Michelle, y de nuevo, una de las superversioneadas de los Beatles. Conozco a mucha gente a la que no le gusta: les parece empalagosa… para esos paladares abotargados diré que la palabra que de verdad la define es deliciosa. Juzguen sinó ustedes mismos…

Ya nada volverá a ser como antes: Los Beatles en el estudio.

Corre el año 1966 y antes de publicar su nuevo LP caen algunos singles, entre ellos una de las mejores y más geniales canciones de Paul y de los Beatles: la original Paperback Writer, en la que ya resulta obvio que los chicos andaban metidos en otro rollo y no tardarían mucho en sorprendernos. Y lo más asombroso de todo es que este pedazo de canción esta compuesta con solo ¡dos acordes!

Revolver (1966) es el primer álbum de los Beatles concebido como una obra de estudio (ya habían dejado de dar conciertos) y eso cambió totalmente su forma de crear: podían concentrarse en conseguir los resultados que quisieran sin tener en cuenta si podrían o no reproducirlos en directo, y la forma final de las canciones ya no estaba limitada por la formación de guitarras, bajo y batería. Todo esto desató aún más si cabe su inspiración y además, pilló a Paul en Plena forma: su contribución iba a ser decisiva, responsabilizándose de los mejores momentos del disco, como por ejemplo, Eleanor Rigby, para la que repitió la fórmula de Yesterday: la canción estaba tocada por un doble cuarteto de cuerda y él fué el único miembro del grupo que participó, simplemente cantando. Una muestra de la gran sintonía entre Paul y George Martin, su productor:

En For No One, una desoladora canción de desamor, pasa algo parecido: tan sólo Paul y Ringo participaron en su grabación, además de Alan Civil, miembro de la Royal Philharmonic, que tocó el maravilloso sólo de trompa, animado por Paul a tocar una nota demasiado alta que, de hecho, escapaba del rango de lo que supuestamente podía sonar en la trompa (todos, incluyendo a Civil, quedaron encantados con el resultado final, y espero que lo mismo os ocurra a vosotros):

Got To Get You Into My Life es la canción más marchosa del disco y esta vez sí que participaron todos los Beatles, y no sólo los Beatles: también George Martin tocando el órgano y cinco músicos de la sección de viento. Puro optimismo:

En 1967 los Beatles publicaron el que ha llegado a ser el disco más influyente de la historia del rock: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (aunque, curiosamente, resulta ser el disco favorito de casi nadie, je, je, je…) Paul fué el gran impulsor del proyecto con su idea de tocar como si fueran un grupo ficticio y sus aportaciones son significativas, aunque se trata en realidad de un gran trabajo en equipo, en el que destacaré (con perdón) la magnífica guitarra de George Harrison que alcanza alturas estratosféricas en, por ejemplo, la canción homónima, compuesta -como no- por Paul:

Paul escribió tantas canciones excelentes para este disco que no puedo ponerlas todas, así que me limitaré a la encantadora Lovely Rita

Tras el Pepper, el siguiente proyecto de los Beatles, también se basaba en una idea de Paul: Magical Mistery Tour (1967) era una película para la TV y básicamente consistía en agarrar un autobús, irse de viaje por la campiña inglesa en compañía de todo tipo de estrafalarios personajes y ver qué ocurría. Y al final… no ocurrió nada. Se puede decir que el Mistery Tour fué el primer batacazo de los Beatles pues no dió la talla, sin embargo en la banda sonora (bastante floja, por otra parte) se incluye una de las obras maestras de los Beatles (que ya es decir) : I Am The Walrus… lástima que sea de John 😉 sin embargo, Paul contribuyó con otra de las canciones emblemáticas de los Beatles: The Fool On The Hill

Vuelta al Rock

Después de sus devanéos en el estudio, el Album Blanco de 1968 supuso una vuelta a sus raíces más rockeras y Paul se soltó el pelo con un buen puñado de canciones de rock puro y duro, como el tema que abre el (doble) disco: Back In The USSR, una especie de parodia del Back In The USA de papá Berry:

De todos los Beatles, Paul era el que mejor cantaba, poseedor de una voz increible: fléxible y carismática, capaz del susurro más dulce o del grito más histérico, como se encarga de demostrar en Why Don’t We Do It In The Road?, uno de mis temas favoritos del disco y de los Beatles:

Sin embargo, la más impresionante de todas las canciones del disco es sin lugar a dudas Helter Skelter, prueba factible de que los Beatles lo dejaron todo inventado, incluso el Heavy. Absolutamente delirante…

Pero antes de que saliera el Album Blanco, publicaron un single absolutamente maravilloso, que se convirtió en el más exitoso de su historia, vendiendo toneladas de vinilos y manteniéndose en las listas durante 9 semanas seguidas. Se trataba de Hey Jude, una de esas canciones absolutamente míticas, de esas que cualquiera de nosotros daríamos un brazo por haber compuesto, de esas que empiezan como una balada y acaban en una orgiástica explosión de coros, de esas que tenéis que escuchar ahora mismo:

El Principio del Fin…

Y así llegamos a 1969, el último año de la era Beatle, que empezó con un feo asunto: las sesiones de grabación del que debería ser su siguiente disco Get Back y que finalmente se convertirían en lo que todos conocemos como Let It Be (siempre me ha fascinado la ironía de este cambio de título: de “regresar” se pasó a “dejarlo estar”) Los Beatles tenían la idea de grabar el disco “en vivo” intentando recuperar el espíritu de su primer disco Please, Please Me, que fue grabado en 11 horitas sobre un repertorio compuesto por sus habituales números en directo de por aquel entonces. El caso es que -una vez más- a Paul se le ocurrió una “genial” idea: grabar un documental que recogiera las sesiones de grabación, idea que a la postre se convirtió en todo un foco de conflictos y discusiones y a la vez en un valioso documento sobre un grupo en pleno proceso de descomposición, que, ironías del destino, les hizo ganar a unos ya disueltos Beatles un Oscar a la mejor canción original cuando se estrenó como Let It Be en 1970 (Oscar que, por cierto, Paul fue el único en ir a recoger)

Es de suponer que, a estas alturas, el resto de Beatles debían estar un poco hartos del creciente protagonismo de Paul, pero hay que decir, en honor a la verdad, que él era el único que por aquel entonces hacía algo por mantener la unidad y continuidad del grupo, con un Lennon pasado de rosca, metido en drogas y -lo que es peor- todo el día pegado a Yoko Ono, un George cada día más mosqueado por su falta de reconocimiento en el grupo y un Ringo que las veía venir y no podía hacer nada por impedir lo que se avecinaba. Cómo consiguieron dar a luz maravillas como Get Back en medio de semejante fregáo no es sólo un misterio, sino una prueba más de su grandeza:

Después del desastroso episodio de Get Back, los Beatles (más en concreto, Paul) acudieron a George Martin pidiéndole que les produjera de nuevo un album (las sesiones de Get Back habían sido grabadas por el ingeniero de sonido Glynn Jones, al que los chicos listos recordarán por haber producido Who’s Next, de los Who). El bueno de George aceptó con la condición de que volvieran a trabajar a la antigua usanza. Aquello pareció galvanizar a los chicos que se pusieron a trabajar sin peleas y con un -relativo- buen ambiente en el que sería su último disco: Abbey Road, con Paul llevando las riendas una vez más y aportando ideas como la del apabullante meddley de la cara B que incluía en su recta final una profética (o tal vez intencionada) canción titulada The End, que no sólo constituye un (falso) final adecuado para un disco, un grupo y toda una época, sino que además contiene el único sólo de batería grabado por Ringo Starr durante su carrera con los Beatles:

Epílogo

Como es bien sabido, el LP Let It Be se publicó postumamente en 1970 tras la separacion de los Beatles, gracias a la labor de refrito o rescate -según quien lo cuente- de Phil Spector, que se hizo cargo de las cintas de Get Back y las remozó para transformarlas en un disco que estuviera a la altura de sus míticos autores (si lo consiguió o no, es ya otra historia). El caso es que la canción que daba título al LP se convirtió en todo un símbolo del final de los Beatles y, de esta manera, Paul puso música por segunda vez a la despedida del mejor grupo de rock de todos los tiempos…

Universo Paralelo, nueva canción del lenon

septiembre 19, 2007

Ya sé que es un poco cutre darse autobombo, pero no puedo dejar de compartir con todos vosotros mi nuevo engendro musical, recién salido de las tripas de mi nuevo Mac (je, je, je…). Ahí os dejo este Universo Paralelo… que lo disfruten.

nota: acabo de subir una nueva mezcla del tema, ya que antes no se entendía la letra. Espero que ahora haya conseguido un resultado óptimo, ya me diréis…