Archive for 21 diciembre 2007

Happy Xmas Yeah! (I)

diciembre 21, 2007

¡Hola a todos de nuevo!

Como en el fondo soy un gordo sentimental, aquí os pongo una bonita canción navideña, la primera de una serie con la que iré aderezando estas ¿entrañables? fiestas navideñas… Que os aproveche y ¡Feliz Navidad!

John Lennon, El Beatle Socarrón

diciembre 12, 2007

john_lennon.jpg

Hay un hecho que no admite discusión: sin John Lennon los Beatles nunca hubieran existido. Fueron los demás los que se unieron poco a poco a “su” grupo, y por tanto, John siempre se sintió como el auténtico líder a pesar de que el funcionamiento interno del grupo, la valía de cada uno de sus miembros y la beatlemanía les llevaran a compartir el protagonismo entre todos.No obstante, y a pesar de la marquetiniana firma Lennon/McCartney, John fué el principal compositor de los Beatles durante su primera época, y sus canciones exhibieron un grado de madurez y personalidad inusual desde el primer momento y en este sentido su desarrollo fué mucho más precoz que el de Paul (aunque parece que fué Paul el primero que empezó a componer ante lo cual John no podía quedarse atrás, por supuesto…)De echo, su primer número uno fue Please, Please Me, compuesta por John:

Sin embargo, más personales resultaron ser sus composiciones para el disco With The Beatles, como la estupenda It Won’t Be Long que abría el álbum…

… o Not A Second Time, en la que George Martin toca el piano, en un magnifico interludio de aire barroco que en cierta manera anuncia todo lo que estaba por venir:

En el LP A Hard Day’s Night Lennon hizo todo un alarde compositivo: diez de las trece canciones del disco eran suyas, lo cual también conllevaba el hecho de ser el autor de las canciones más flojas del disco, pero esto no tiene tanta importancia cuando nos fijamos en la calidad de la homónima A Hard Day’s Night, con su mítico acorde incial:

O de I Should Have Known Better, en la que la armónica de John (tan característica de las primeras canciones de los Beatles) tiene un papel protagonista.

O Any Time At All

Una de mis canciones favoritas del disco es You Can’t Do That (que por cierto, supuso el debut de la famosa Rickenbacker de 12 cuerdas de George Harrison)

Beatles for Sale siempre ha sido considerado un LP de transición que se hizo para seguir exprimiendo el tremendo éxito de la Beatlemanía, no obstante las canciones que Lennon escribió para este disco demostraban que algo estaba cambiando, no sólo musicalmente sino también en las letras, que se vuelven más pesimistas y exploran mejor los sentimientos de sus protagonistas y de paso los de John. No hay más que ver la frase perteneciente a I’m A LoserAltough I Laugh and I Act Like a Clown,Beneath This Mask I Am Wearing a Frown“(“aunque me ría y actúe como un payaso, detrás de esta máscara estoy preocupado“). Un buen retrato de John…

Con su single de finales del 64 los Beatles empezaron a hacer historia de la buena: en I Feel Fine se utilizó por primera vez en una grabación un acople de guitarra, con el que se abre la canción. Como curiosidad os diré que se trataba de una guitarra acústica electrificada, no una eléctrica. Pero aparte de la anécdota, la canción se mantiene por sus propios méritos. Es una de mis favoritas de John y de los Beatles, y de alguna manera, abrió la veda de la experimentación que tan lejos llevarían los Beatles en un futuro no muy lejano.

Help (1965) supuso un punto de inflexión en el estilo Beatle en el que sin romper con el sonido característico de su primera etapa empiezan a prestar más atención a los detalles y a dedicar más tiempo de estudio a su elaboración. En lo que respecta a las canciones de John, en este disco aparecen los mejores temas de John hasta el momento, empezando por Help!, que a pesar de estar compuesta para la ocasión (de la película, por supuesto) resulta muy personal, pues la convirtió en su particular grito de angustia lanzado a los cuatro vientos.

You’ve Got To Hide Your Love Away es otra canción muy personal de John (hay quien dice que habla sobre la supuesta relación que tuvo con su mánager Brian Epstein y que, evidentemente, “había que ocultar”). Muy típica del carácter de Lennon es una de las frases: “How could she say to me love will find a way. Gather round all you clowns, let me hear you say: You’ve got to hide your love away”(“¿Cómo puede ella decirme que el amor encontrará la solución? Acercaros todos, payasos, y dejad que os escuche decir “Tienes que esconder tu amor””). Es otra de mis favoritas de los Beatles desde la primera vez que la escuché. La música y la manera de cantar de Lennon me fascinan, y el detalle final de las flautas es estupendo. Me encanta que hayan introducido un nuevo instrumento en la canción tan sólo para aportar una textura diferente al final: Un destello de genio.

La otra gran canción de Lennon para este disco es Ticket to Ride, descrita por el propio John como “la primera canción heavy de la historia”. Algo exagerado a todas luces pero que hay que ver con la perspectiva de la época y de los sonidos que podían conseguirse (e imaginarse) por aquel entonces. Lo cierto es que la canción tiene un ritmo machacón mantenido por la batería y un continuo riff de guitarra (que en este caso tocaba Paul) que, supongo, fueron los que inspiraron la “boutade” de Lennon.

En diciembre de 1965 vieron la luz de manera simultánea un nuevo single y un nuevo LP de los Beatles. Se trataba del single “doble cara A” Daytripper / We Can’t Work It Out. En esta ocasión Lennon vuelve a crear una de las canciones imprescindibles (y vaya, vuelvo a repetirlo, una de mis favoritas) de los Beatles en la que se evidencia que, de una vez por todas, la etapa ye-yé ha quedado atrás. Primeras referencias a posibles viajes lisérgicos, alusiones sexuales, riff de guitarra como gancho principal y un sonido más contundente en la línea de Ticket To Ride son sus credenciales:

Si el single era bueno, esperen a escuchar el LP: Rubber Soul cerraba una etapa dejando entrever lo que estaba por venir. Las canciones de este disco contienen nuevos instrumentos y partes casi imposibles de reproducir en directo para un grupo de cuatro por muy Fab Four que fueran. Se nota que los Beatles estaban cansados de los absurdos conciertos en los que tocaban sin que practicamente se les escuchara, ahogados por el ruido de la multitud y debieron pensar que podían tomarse más libertades a la hora de dar forma a las canciones: total, nadie iba a darse cuenta de si les salía bien o mal… Ahí tenemos como ejemplo Norwegian Wood, estupenda canción de Lennon supuestamente basada en un encuentro sexual que tuvo al margen de su matrimonio con Cynthia (uno de tantos vaya, pero este debió de resultarle especial hasta el punto de inspirarle una canción) y que dio pie a que George Harrison introdujera por primera vez en el sonido del grupo su pasión por la música hindú en la forma de sitar

En Nowhere Man los Beatles nos deleitan con sus maravillosas armonías vocales. Un tema típico del Lennon más pesimista sobre un hombre que no pertenece a ningún sitio, no tiene opiniones propias… en fin, un poco “como tú y como yo”:

En The Word, Lennon anticipa (de una forma un poco más marchosa) su famoso All You Need Is Love, contándonos como una sóla palabra (imaginad cual) tiene el poder para conseguirlo todo… Ejem, es otra de mis favoritas, claro:

Con Girl Lennon consigue otra de sus estremecedoras canciones acústicas que me ponen la piel de gallina, con una interpretación vocal de una intensidad que rivaliza con You’ve Got To Hyde Your Love Away, y que incluye todo un acierto: la utilización de la respiración como parte integrante de la interpretación. Escuchen y comprenderán. Estupendos los coros (se dice que lo que cantan es la palabra “tit”, o sea, teta. A mí me lo parece…)

En el 1966 los Beatles publicaron Revolver, el album que abre su segunda época dedicada a la realización de grandes discos de estudio. Como ya comenté en el artículo dedicado a Paul McCartney, en esta época Lennon parecía menos interesado en llevar el peso de los proyectos, pero eso no significa que sus aportaciones fueran secundarias, ni mucho menos. En cambio, se aprecia una tendencia cada vez más acusada a plasmar su personalidad y opiniones. Esto es lo que pasa en la estupenda (y favorita, como no) I’m Only Sleeping, en el que John hace gala de su pereza a la vez que un elogio a la vida tranquila. Aunque es una canción sencilla sin grandes alardes, supuso la primera vez que pudo escucharse la técnica de las guitarras grabadas al revés, lo que supuso una gran innovación a la vez que un todo un fetiche sónico:

Otra de las canciones que compuso para este disco sería la revolucionaria y seminal Tomorrow Never Knows, cuya letra se basaba en el Libro Tibetano de los Muertos (supongo aquí la influencia de George Harrison) y que supuso todo un alarde de experimentación en el estudio, aplicando todo tipo de técnicas que fueron inventadas para la ocasión (cintas regrabadas, altavoces giratorios aplicados a la voz y la guitarra, guitarras grabadas al revés) así como innovaciones formales, pues de hecho ¡Es una canción de un sólo acorde! A pesar de ser 100% experimental no es ningún pestiño, sino una canción en toda la regla que daría el pistoletazo de salida para la explosión psicodélica del 67.

Antes de que apareciera el disco del Sgt. Peppers, los Beatles publicaron en enero del 67 el single Penny Lane / Strawberry Fields Forever, canción esta última que es, en mi humilde opinión, la mejor de los Beatles, además de revelar hasta qué punto la soberbia producción de George Martin forma parte indivisible del sonido beatle, pues sin su solvencia e imaginación para plasmar las ideas de los Fab Four, su sonido nunca hubiera sido el mismo. La canción final fué el resultado de mezclar dos tomas distintas, una de ellas bastante básica con los cuatro beatles tocando, y una segunda bastante más barroca, con varios músicos de estudio y arreglos orquestales. John no estaba conforme con los resultados: le gustaban las dos versiones y le preguntó a George Martin si podrían mezclarse y usar partes de cada una. El problema es que las interpretaciones no sólo estaban tocadas con un tempo diferente, sino que incluso estaban en tonalidades diferentes… Sin embargo Martin consiguió, a base de acelerar y desacelerar las cintas que coincidieran en tempo y tonalidad. Toda una hazaña en la que no es ajena una gran dosis de suerte. Y, por cierto ¿Sabíais que compuso esta canción en Almería?

Y siguiendo con la estela psicodélica, en junio del 67 publicaron por fin el disco del Sargento, en el se incluía otra de las piedras de toque de la psicodelia beatle: Lucy In The Sky With Diamonds. Si mezclamos un título cuasi acrónimo de LSD, la droga psicodélica por excelencia, una música totalmente ensoñadora y una letra surrealista sobre paisajes y vuelos de fantasía, la polémica está servida.

El disco finalizaba con otra de las canciones más importantes de esta época A Day In The Life, en la que se mezcla lo cotidiano con lo extraordinario, y en la que, una vez más, las dotes orquestales de George Martin fueron imprescindibles para conseguir el resultado final. A mí, a veces, hasta me da miedo (sobre todo si ves el vídeo que aparece en el DVD de Anthology)

Más tarde llegaría la última gran canción psicodélica de los Beatles y una muestra sublime del surrealismo de Lennon y su talante vacilón. I Am The Walrus exhibía una letra totalmente surrealista destinada a reírse de todos aquellos -intelectuales o gente corriente- que por aquel entonces ya analizaba las letras de sus canciones con lupa en busca de mensajes mesiánicos, revelaciones universales o instrucciones al portador. Lennon incluyó en la canción multitud de fragmentos de otras canciones suyas a medio componer (como la parte del “English Garden” o la que habla de sentarse en un “Corn Flake”). Una vez más se utilizó una magnifica orquestación de George Martin para varios instrumentos y cantantes e incluso se incluyó un fragmento de una retransmisión del Rey Lear de William Shakespeare que parece ser se estaba radiando en directo en ese momento por la BBC (aunque este extremo no puedo confirmarlo a ciencia cierta). Y todo esto, amigos, lo grabaron con un cuatro pistas. Para que os hagáis una idea, el que esto escribe puede grabar con su portátil 32 o más pistas sin despeinarse, y esto es algo discretito hoy en día. Por desgracía, los resultados que yo consigo no se parecen en nada a esta maravilla:

Pero entre medias de tanta psicodelia, los Beatles tuvieron ocasión de componer y lanzar al mundo otro de sus grandes Himnos. Y digo a todo el mundo porque la canción se compuso con ocasión de la primera retransmisión televisiva mundial en la que participaban 26 países, aportando cada uno su parte al programa, que se dió en llamar Our World y fué retransmitido en directo el 25 de junio de 1967. Cuando le llegó el turno a Gran Bretaña, fueron los Beatles los que aparecieron ante los ojos de millones de personas de todo el planeta interpretando su famoso himno al amor universal. En fin, hitos como este no los iguala ningún otro grupo de la historia, por mucho que algunos se pongan pejigueros…

En agosto del 68 los Beatles sacaron el single Hey Jude / Revolution. En ésta última se muestra la cara más política de Lennon: con el mayo del 68 francés reciencito, Lennon le canta a la revolución… poniendo en duda a los revolucionarios, sus métodos y sus motivos “Si hablas de destrucción, mejor no cuentes conmigo” dice una de las frases. Lo curioso es que en la primera versión de Revolution, grabada para el Album Blanco que se editó más tarde la frase decía algo así como “mejor no cuentes conmigo… o sí…”. Puro Lennon. En lo musical muestra el claro regreso del grupo a un sonido más rock, basado en cuatro tipos tocando sin tantos trucos de estudio (que siempre estaban presentes, pero que ya no eran fundamentales) Además es la canción más brutalmente distorsionada de todas las que grabaron los Beatles, con una distorsión sucia como pocas conseguida a base de saturar varios preamplificadores en serie. Parece ser que John no acababa de estar contento con el resultado y le pedía más y más saturación al ingeniero hasta el punto de cabrearse con él por no conseguir un sonido más sucio (esto también es puro Lennon)

En noviembre de 1968 los Beatles lanzaron el Album Blanco -formalmente The Beatles– doble LP legendario (que por lo que sé debe ser el primero de la historia, corríjanme si me equivoco, pero sin acritud). Aunque el resultado fue sublime, era la obra de un grupo que empezaba a dar muestras de cansancio, y en el que sus autores trabajaron en más de una ocasión, cada uno por su lado. John contribuyó en gran medida al mal ambiente general con su empeño en hacerse acompañar a todas partes por su nueva novia: Yoko Ono. En este disco John se descuelga con más de una canción relacionada directamente con él y sus sentimientos,como I’m So Tired, que guarda cierta relación con I’m Only Sleeping, pero en ésta más bien parece que padezca de insomnio:

Y siguiendo en esta tónica de canciones muy personales, acompañado únicamente con su guitarra acústica, John grabó Julia, una tierna balada dedicada su madre que murió atropellada cuando John contaba 18 años.

Pero, como no podía ser de otra manera, entre su producción para el Álbum Blanco predomina su carácter irónico, su irreverencia y su capacidad para la sátira. Dispuesto a no dejar títere con cabeza, primero escribe la potente Yer Blues parodiando el estilo del blues británico tan de moda por aquel entonces gracias a intérpretes como Eric Clapton y Jack Bruce (del grupo Cream), John Mayall o Fleetwood Mac.

En Everybody’s Got Something To Hide Except For Me And My Monkey arremete contra todos aquellos que se metían con Yoko Ono y con él mismo. El mono de la canción era Yoko, en referencia a una caricatura en la que aparecía así caracterizada, subida al hombro de John.

Y por último pone a caldo al que fue su “guía espiritual” en el famoso retiro en la India, el Maharisi Mahesh Yogi, acusándole de engañar a todo el mundo, aprovecharse de la credulidad de sus discípulos, romper sus propias reglas y creerse el mejor. Ahí es nada. La letra original aludía diréctamente al interesado, aunque al final le cambio el nombre (y el género) por el de Sexy Sadie:

Tras el Álbum Blanco, apareció la banda sonora de la película Yellow Submarine, que incluía algunas canciones inéditas de los Beatles que, aunque a primera vista no parecían gran cosa, tenían en realidad una altísima calidad y, aunque el propio John Lennon se refirió a Hey Bulldog! como un mero relleno, para mí es una de sus mejores y más originales canciones:

Como ya sabréis los que hayáis leido el artículo sobre Paul, los Beatles firmaron una especie de tregua para grabar Abbey Road, su último álbum juntos… Juntos pero no revueltos, pues cada uno acabó yendo un poco por su lado, y eso se nota en las canciones de Lennon Come Together y I Want You (She’s So Heavy), en las que puede apreciarse el estilo con el que arrancaría su carrera en solitario:

Finalmente, en 1970 apareció Let It Be, el álbum-refrito póstumo. De la contribución de Lennon, la canción más destacada fue Across The Universe que, cosa curiosa, fue grabada dos años antes, previamente a las sesiones del Álbum Blanco. Escrita en un momento de su vida en el que su matrimonio con Cynthia era un fracaso, John se muestra intimista y melancólico con una letra realmente sugerente en la que las palabras “Se deslizan a través del Universo” y “piscinas de pena y olas de placer flotan a través de mi mente abierta”… casi nada. El estribillo canta una frase que, una vez más, refleja el carácter del irreductible John Lennon: “Nothing’s Gonna Change My World”: “Nada va a cambiar mi mundo”… Con todos ustedes: John Lennon:

Salvar al Soldado Ryan – Pedazo Película

diciembre 10, 2007

 

 

Salvar al Soldado Ryan

El otro día alguien con el que hablaba me sacó a relucir el típico comentario de que lo único bueno de esta película es el principio… Como siempre, yo rechacé tamaño despropósito fruto del gusto por la pirotecnia y el artificio en el cine moderno y típico de mentes poco dadas a la reflexión… y como siempre, mi discurso cayó en saco roto. En fin, este domingo haciendo zapping me topé con la película de marras, dándose el caso de que ya estaba empezada, y la famosa primera escena de la playa de Normandía ya había concluido, con lo que tuve ocasión de ver la peli a partir de ese punto en el que, según algunos, no vale nada. Y así se me presentó la ocasión de escribir de una vez por todas sobre este pedazo de largometraje, obra maestra y cima de la cinematografía bélica.

Porque Salvar Al Soldado Ryan no trata sobre lo buenos que eran los americanos (Spielberg los retrata maltratando a prisioneros de guerra o disparando sobre soldados enemigos que se rinden, por ejemplo). Tampoco versa sobre las injusticias del mando y el desprecio por los subordinados, como suele ser el caso de las películas de tinte antibelicista (aquí, el jefe del pelotón es el más íntegro y justo de todos). De lo que trata realmente es sobre lo terrible, terrorífica e injusta que es la guerra. Sobre cómo los soldados de uno y otro bando se ven atrapados en ella, sean cuales sean sus ideas al respecto, y cómo intentan justificar los terribles actos que se ven obligados a cometer: al final todos buscan una excusa por la cual luchar, más allá de la razón oficial. Así pues Salvar al Soldado Ryan versa en realidad sobre la oportunidad que se les presenta a un grupo de soldados para redimirse de sus terribles pecados en medio de tanto horror, miseria y destrucción. Un buen tema de reflexión ¿no creen?

La famosa escena de la playa tiene su razón de ser en presentar al espectador en toda su crudeza lo que significa luchar en una batalla. Sin este impacto inicial, no se podría comprender realmente los dilemas y opiniones de los soldados que buscan a ese tal Ryan para salvarle la vida, aun a costa de la suya propia. Y no son héroes: del primero al último desprecian a ese “niñato con suerte” que se las hace pasar tan putas. De hecho el único que no se queja, no odia a Ryan y trata con decencia al enemigo es el más rastrero y cobarde de todo el pelotón.

Podría escribir más y más sobre el espléndido plantel de actores que tan bien escoge siempre Steven (incommesurable Tom Sizemore). O sobre la extraña belleza que se complace en extraer de escenas aparentemente terribles (como el resplandor de un bombardeo nocturno en lontananza), pero lo que me interesaba en esta ocasión era explicar que la peli tiene contenido y sentido más allá de ser un “documental” sobre la guerra (¡Lo que hay que oir!)

En fin, que yo no voy a tratar de convencer a aquellos que no les gusta de sus infinitas bondades: ellos se lo pierden. El resto: ¡A disfrutarla! (si es que no se les atragantan las vísceras) 😉