Archive for 29 mayo 2008

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (No Spoiler)

mayo 29, 2008

cartel de la peli

Sé que hoy no es precisamente el día del estreno, pero llegó la hora de pronunciarme sobre la última de Indy. Y claro, si la recomiendo es que será buena, pensaréis vosotros… Pues sí. Es buena, o al menos, a mí me lo parece.

Cuando me senté en mi butaca armado con un cartucho de palomitas tamaño familiar activé el piloto automático y me dispuse a disfrutar de la peli pasando de analizar nada de nada, que por cierto, es la forma en que veo todas las pelis (Si empiezo a aburrirme, paso a control manual y las analizo para entretenerme…) El caso es que llegué hasta las letras del final en automático, así que la conclusión es clara: la peli es buena. Ahora, sentado en mi otra butaca llega el momento del sesudo análisis:

Tres aciertos y un fallo…

El primer acierto es ubicar la acción en los años 50: es la única forma de justificar las canas de Harrison Ford. Y el prólogo, sencillamente magistral, sumerge al espectador en el espíritu de la saga como si no hubieran pasado los 19 años que separan esta película de la tercera entrega, a la vez que utiliza con acierto los tópicos y clichés de la época (rock’n’roll, paranoia anticomunista, bombas atómicas, etc). Amén de contar con un par de guiños a anteriores entregas (tranquilos, que como reza el título esta recomendación no contiene ningún spoiler). No está nada mal.

El segundo punto a favor es que no falta ni uno sólo de los detalles que marcan el ambiente y el espíritu de la saga: Indiana dando clases en la Universidad, persecuciones en vehículos más o menos estrafalarios, aviones sobrevolando mapas, villanos con clase, bichos inmundos, indígenas con cerbatanas, misterios arqueológicos de cartón piedra, fuerzas sobrenaturales fuera de control, caídas vertiginosas pasadas por agua… en fin, que no falta nada de lo que uno pueda desear.

El tercero, y es de agradecer, es que la espectacularidad de la película sigue centrándose en las peleas y las persecuciones y los efectos especiales se usan para apoyar éstas… en general, porque hay un par de escenas que podrían haberse quedado en el suelo de la sala de montaje, pero es que parece que no hay nadie capaz de oponerse al signo de los tiempos, y los nefastos efectos digitales y su filosofía del “si puedes mostrarlo, muéstralo” se dejan sentir… Por desgracia, siendo Mr. Ewok el dueño de la Industrial Light & Magic, y vistos los desmanes cometidos en la precuela de Star Wars, era de esperar que algo así nos sucediese… A pesar de todo, la indigestión de píxeles resulta menos perniciosa de lo que podría esperarse. Desde aquí, agradecido, enciendo una vela a San Harryhausen, patrón de los efectos especiales… Para mí este es el único defecto de la película (incluso el ubicuo John Williams se muestra más inspirado que de constumbre). Todo lo demás podrá gustar más o menos, pero mi sentimiento al salir del cine, aparte de una gran satisfacción, es que Indiana Jones no ha cambiado tanto… quizá el que haya cambiado sea yo, que ya no tengo los diez añitos con los que disfruté del Arca Perdida… (snif) Aquí os dejo el trailer:

 

George Harrison – When we was fab 1987

mayo 22, 2008

Aquí tenéis un vídeo para que vayáis haciendo boca mientras acabo de escribir nuevos artículos.

Se trata del bueno de George Harrison con una canción homenaje a los Fab Four en la que se autoparodia a él mismo y a sus compañeros con su fina y característica ironía. Los arreglos a la Beatle están muy logrados como no podía ser menos y la canción es una mis favoritas de su carrera en solitario. El vídeo, además de contar con la presencia del amigo Ringo, tiene la gran virtud de pertenecer a una época (los ochenta) en la que la música solía apestar pero los vídeos eran mucho más ingeniosos y creativos que hoy en día.

A disfrutarla majetes 😉

Las Estrellas mi Destino (¡Tigre, Tigre!) – Alfred Bester

mayo 16, 2008

Era una Edad de Oro, una época de grandes aventuras,

de vidas frenéticas y muertes violentas…

pero nadie pensaba en ello.

Era un futuro de fortunas y robos, pillaje y rapiña,

cultura y vicios… pero nadie lo admitía.

Era una época de extremos, un fascinante siglo de rarezas…

pero a nadie le gustaba.

Desde que leí el primer párrafo de “Las Estrellas mi Destino”, también conocido como “¡Tigre, Tigre!” supe que estaba destinado a engrosar mi lista de recomendaciones.

El libro narra la peripecia vital de Gully Foyle, naufrago espacial que, desprovisto del más mínimo escrúpulo y propulsado por un irracional e irreflexivo deseo de venganza, acabará transformando sus cien kilos de inculta y embrutecida carne de cañón en un inteligente depredador que arrasa con todo lo que se interpone entre él y su objetivo. Pero su evolución tendrá consecuencias inesperadas tanto para él mismo como para una raza humana acostumbrada al teletransporte y envuelta en una fraticida guerra interplanetaria (ahí es nada).

El estilo, que entronca con la space-opera y la novela negra, se basa en una trepidante sucesión de peripecias, personajes y situaciones que inicialmente semeja un batiburrillo sin pies ni cabeza, pero en el que poco a poco cada pieza acaba encajando en su sitio con inexorable fatalidad.

Resulta curioso cómo el futuro de Alfred Bester se configura con algunos de los parámetros del cyberpunk 28 años antes de que William Gibson escribiera Neuromante: el mundo de Gully Foyle ya se encuentra dominado por grandes corporaciones, sus personajes se mueven a caballo entre el submundo marginal y las más lujosas e implacables esferas del poder, su protagonista es un paria inadaptado que lucha contra el sistema y, para colmo, modifica tecnológicamente su cuerpo para conseguir aptitudes sobrehumanas. Todo esto sin olvidar cierto componente místico con la aparición del Hombre de Fuego allá por dónde Gully Foyle pisa. Sin embargo, a pesar de tanta sordidez, Bester consigue transmitirnos una sensación luminosa, brillante, casi festiva (no en vano, el protagonista llega a transmutarse en payaso de circo).

Si os apetece leer un buen libro aquí tenéis uno que está hecho con la materia de los clásicos, que ofrece acción y aventura sin tregua y, como toda buena ficción que se precie, incita a la reflexión y al ejercicio mental. Yo lo terminé hace un mes y todavía le estoy dando vueltas. Una obra de largo recorrido.

Por último, no me gustaría acabar esta recomendación sin encomendar una plegaria a los dioses: que si esta magnífica novela es llevada algún día al cine, lo sea de la mano de Terry Gilliam, y nunca, nunca, se vean envueltos en semejante proyecto los hermanos Wachowski. Amén.

¡Tigre, tigre! que ardes brillante

en los bosques de la noche,

¿qué mano, qué ojo inmortal

podría reflejar tu temible simetría?

William Blake

Más sobre el autor y sus obras

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